martes 3 de enero de 2012

In memoriam Elizabeth Brumfiel, 1945 - 2012

Liz en el video sobre la exhibición azteca
Esta mañana me enteré con gran pena que la arqueóloga Elizabeth Brumfiel murió anoche, de cáncer, en su casa.  Elizabeth Brumfiel fue una eminente estudiosa de la vida azteca a través de los restos arqueológicos.  Liz, como la conocíamos afectuosamente, fue profesora de arqueología en el Departamento de Antropología de Northwestern University en Evanston, Illinois, en los Estados Unidos.  Su trabajo se centró principalmente en Xalcotán, en el centro de México.  Fue expositora de la necesidad de aplicar enfoques teóricos a la arqueología, lo cual ella hizo desde la teoría marxista, y de traer el enfoque de género al estudio de los restos arqueológicos.  Así mismo, estuvo entre las pioneras del enfoque de la arqueología de la vida cotidiana, esforzándose en sacar a la arqueología del excesivo énfasis en la arqueología ceremonial monumental.  Una excelente muestra de sus intereses se puede ver en el video en el que explica la importancia de las piezas en una exhibición sobre los aztecas que ella organizó y curó en Northwestern University en 2009.

Se preocupaba por todas las formas de desigualdad, y tenía gran convicción en la importancia de la diversidad cultural y la acción política.  Yo personalmente la conocí a través de mi participación en la Asociación Americana de Antropología (AAA), de la que ella fue Presidenta del 2003 al 2005.  Liz creía firmemente que las bases de la AAA están en las muchas asociaciones a las que esta asociación-paragüas cobija, y que los intereses de cada una de estas sociedades debían estar representados en las operaciones cotidianas de la AAA.  También era defensora de los derechos de los trabajadores, por lo que en 2004, a sólo un mes de la fecha programada para el congreso anual de la AAA, decidió honrar la labor organizativa del sindicato de trabajadores hoteleros de la ciudad de San Francisco, y logró que el Consejo Ejecutivo de la asociación aceptara trasladar el congreso a Atlanta, a un costo de varios miles de dólares para la AAA.

Siempre fue para mi un placer departir con Liz.  Quizá yo fui la primera persona mexicana en presidir una de las asociaciones de la AAA (SLACA, Society for Latin American and Caribbean Anthropology) y ella tenía gran cariño a México, siempre me trató con calidez y afecto.  Hoy la antropología internacional está de luto, pero en particular la arqueología mexicana, que ha perdido a una de las grandes representantes de los estudios de género en la arqueología de la vida cotidiana del pueblo azteca.  Descansa en paz, Liz, y gracias por tu trabajo, dedicación, alegría y calidez mientras nos honraste con tu presencia en la tierra.

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