sábado, 12 de febrero de 2011

Escribiendo: Fichas, fichas, fichas

Después de hacer el trabajo de campo, ¿qué sigue? Pues resulta que sigue lo mismo que antes de hacerlo: fichas, fichas, fichas.  Cuando yo era estudiante hacíamos fichas en cartones de 20 cms de ancho por 12.5 cms de alto.  Para saber qué exáctamente podíamos hacer con la información de nuestras notas, diario de campo y transcripciones, hacíamos una ficha con prácticamente cada párrafo, y les poníamos palabras clasificatorias en el margen derecho: vivienda, alimentación, música ... (o en mi caso "cooperación", "problemas económicos", "cooperativas", "ideas sobre el más allá y la vida cotidiana", "relaciones con otras poblaciones", "relaciones con la ciudad", "familia", "producción diaria", y así sucesivamente).  Al final de este ejercicio de desmenuzamiento de la información en fichas, generalmente hacíamos montones de fichas en el suelo, para ver qué cosas sobresalían, en términos de lo que habíamos obtenido.  Era un trabajo lento, difícil y hasta cierto punto, viéndolo a la distancia, cómico por lo primitivo de la técnica.

Lo más increíble de todo es que antes de que hubiera computadoras, había que hacer todo esto con la máquina de escribir.  En el extremo superior izquierdo de cada ficha poníamos nuestros propios datos, pues muchas veces trabajábamos en equipo (por ejemplo en instituciones de investigación), junto con los datos de la fuente.  En el extremo superior derecho poníamos la fecha en la que habíamos recogido la información, y luego los 'temas' relevantes (hoy les llamamos 'etiquetas').

El advenimiento de los procesadores de texto cambió muchas de estas cosas: en vez de teclear todas las fichas, comenzamos a cortar y pegar, de tal forma que cada ficha llevaba sólo una etiqueta.  También, fue posible dejar de esparcir las fichas por el suelo, y comenzar a reunir las fichas similares como documentos independientes en carpetas virtuales.  Pero curiosamente mi generación siguió usando los cartones para hacer fichas.

Parece ser que las fichas siguen siendo la técnica de clasificaciónd e información preferida en el mundo en la antropología y las humanidades.  El programa Zotero, que funciona en FireFox y que ahora está en proceso de convertirse en un programa que funciona fuera de cualquier navegador, replica fielmente el proceso de hacer fichas.  Yo lo uso desde hace tres años y ya tengo cientos de fichas virtuales.  Este programa fue desarrollado por bibliotecarios y bibliotecarias de varias universidades, en consulta directa con profesionales de las ciencias sociales y las humanidades.  Es obvio que no solamente yo, sino miles de personas que fuimos educadas en antropología y disciplinas afines a lo largo de más de un siglo, seguimos y seguiremos haciendo fichas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y qué? no hay nada mejor qué decir en la antropología... estos posmodernos... bah! no quieren ir al campo y quedarse en sus computadoritas con el aire acondicionado a pensar en tonterías que no tienen provecho a la academia. bah!

Anónimo dijo...

Buena reflexión y contribución, sobre lo segundo, recién leí y ya descargo aquello de Zotero. Gracias