viernes, 31 de diciembre de 2010
Antropologia de la musica 2010
Durante el curso de antropología de la música que enseñé en 2010 las y los estudiantes realizaron como trabajos finales páginas web, sitios de delicious.com, y un equipo escenarizó conceptos de las obras Ruidos de Jacques Attali (Siglo XXI, 1995) y Nuevas tecnologías, música y experiencia, de George Yudice (Gedisa 2007).
Las páginas web resultantes fueron seis: música regional mexicana, música tropical, música clásica, rock, música electrónica, y danzón.
Fue un gusto trabajar con un grupo heterogéneo, en el que había estudiantes de antropología, historia y comunicación. Espero que en el futuro pueda repetir esta experiencia positiva con un grupo igual de entusiasta; después de todo, es difícil que exista alguien en alguna universidad a quien no le guste la música . . .
lunes, 20 de diciembre de 2010
Maestros de la Antropologia: Robert Garfias
Una de las mejores cosas que me sucedieron durante 2010 fue haber hecho amistad con el legendario etnomusicólogo Robert Garfias. Mi esposo y yo lo conocimos durante las conferencias que dimos en la Universidad de California en Irvine, en mayo de 2010, y durante el resto del verano pasamos muchas gratas horas con él, siempre asombrados por sus experiencias y conocimientos, así como por su gran sencillez.
Junto con Alan Lomax y Bruno Nettle, Garfias es uno de los estudiosos de la música frecuentemente mencionados en la literatura de la etnomusicología, la musicología y la antropología de la música, generalmente como un pionero en los estudios de los muchos tipos de música a los que se ha dedicado.
Esto se debe a varias razones, pero quizá la principal es su gran facilidad para hablar idiomas y para hacer música, lo que le ha permitido hacer trabajo de campo en lugares tan diversos como Japón, Birmania, Rumania, Zimbabwe, Mozambique, América Central, México, Turquía, Korea, Las Filipinas, España, Portugal y Puerto Rico.
La segunda razón, seguramente, tiene que ver con su carisma personal: es encantador, le gusta conversar con quien se encuentre y puede hablar sobre casi cualquier cosa (y claro, casi en cualquier idioma!).
La tercera razón probablemente está relacionada con el amor del profesor Garfias por la tecnología de captura y exhibición. Es un apasionado de las cámaras de foto y video, grabadoras multicanal, sistemas de sonido, software especializado para la grabación y el procesamiento de música, así como hardware y software para la presentación de videos, música, diapositivas y performance (incluyendo instrumentos musicales). En el campus de la Universidad de California - Irvine es frecuente que se acerquen a saludarlo los técnicos programadores e instaladores de prácticamente todas las áreas, pues muchos en algún momento han trabajado con él.
Por supuesto, una cuarta razón es que a este punto el profesor Garfias es toda una institución en varios países: es miembro frecuente del comité que otorga los premios Grammy en los Estados Unidos, ha trabajado para el Museo Smithsonian haciendo grabaciones alrededor del mundo; ha desempeñado cargos en varias sociedades etnomusicológicas; ha sido y es asesor en museos e institutos de cultura relacionados con la música y la danza; y ha recibido honores y reconocimientos importantes, incluyendo La Orden del Sol Naciente, la condecoración más alta de Japón.
Del 17 al 20 de enero próximos, el profesor Robert Garfias nos honrará con su presencia en la Facultad de Ciencias Antropológicas, en donde dictará un seminario, basado en su propio trabajo de campo alrededor del mundo y en sus profundos conocimientos directos sobre distintas culturas y sus músicas.
Todas y todos están invitados. La entrada es libre y ahí les esperamos.
Junto con Alan Lomax y Bruno Nettle, Garfias es uno de los estudiosos de la música frecuentemente mencionados en la literatura de la etnomusicología, la musicología y la antropología de la música, generalmente como un pionero en los estudios de los muchos tipos de música a los que se ha dedicado.
Esto se debe a varias razones, pero quizá la principal es su gran facilidad para hablar idiomas y para hacer música, lo que le ha permitido hacer trabajo de campo en lugares tan diversos como Japón, Birmania, Rumania, Zimbabwe, Mozambique, América Central, México, Turquía, Korea, Las Filipinas, España, Portugal y Puerto Rico.
La segunda razón, seguramente, tiene que ver con su carisma personal: es encantador, le gusta conversar con quien se encuentre y puede hablar sobre casi cualquier cosa (y claro, casi en cualquier idioma!).
La tercera razón probablemente está relacionada con el amor del profesor Garfias por la tecnología de captura y exhibición. Es un apasionado de las cámaras de foto y video, grabadoras multicanal, sistemas de sonido, software especializado para la grabación y el procesamiento de música, así como hardware y software para la presentación de videos, música, diapositivas y performance (incluyendo instrumentos musicales). En el campus de la Universidad de California - Irvine es frecuente que se acerquen a saludarlo los técnicos programadores e instaladores de prácticamente todas las áreas, pues muchos en algún momento han trabajado con él.
Por supuesto, una cuarta razón es que a este punto el profesor Garfias es toda una institución en varios países: es miembro frecuente del comité que otorga los premios Grammy en los Estados Unidos, ha trabajado para el Museo Smithsonian haciendo grabaciones alrededor del mundo; ha desempeñado cargos en varias sociedades etnomusicológicas; ha sido y es asesor en museos e institutos de cultura relacionados con la música y la danza; y ha recibido honores y reconocimientos importantes, incluyendo La Orden del Sol Naciente, la condecoración más alta de Japón.
Del 17 al 20 de enero próximos, el profesor Robert Garfias nos honrará con su presencia en la Facultad de Ciencias Antropológicas, en donde dictará un seminario, basado en su propio trabajo de campo alrededor del mundo y en sus profundos conocimientos directos sobre distintas culturas y sus músicas.
Todas y todos están invitados. La entrada es libre y ahí les esperamos.
viernes, 17 de diciembre de 2010
La antropología: entre la ciencia y las humanidades
Durante el congreso 2010 de la Sociedad Americana de Antropología (AAA, por sus siglas en inglés), el Consejo Directivo de esta asociación emitió un nuevo Proyecto a Largo Plazo, y como parte del documento aprobó una descripción de la antropología que excluía la palabra ciencia. La intención del Consejo Directivo no era la de excluír a nadie, sino la de hacer más inclusiva la definición de antropología, para abarcar a quienes practican la disciplina tanto dentro como fuera de la academia, y a quienes se dedican tanto a la investigación como a la docencia y a otros tipos de actividades en las que se utiliza el conocimiento antropológico.
En realidad, la razón principal de la definición aceptada para acompañar el proyecto era la de subrayar el papel de la organización en la difusión y el debate públicos alrededor de nuestra disciplina. Sin embargo, tan pronto como el documento fue publicado en la página web de la AAA muchos/as miembros de organizaciones antropológicas comenzaron a protestar. En diarios, blogs, listas de correos y notas de correo, decenas de notas criticaron la definición de antropología, que se entendió como el triunfo de la antropología interpretativa en la AAA.
Desde hace casi un lustro, existe un debate que aflora de vez en cuando, sobre qué es la antropología: si es una ciencia y pertenece al campo general de las ciencias positivas, o si es parte de las humanidades. La antropología científica, dicen sus defensores, se apoya en el método científico y sus conclusiones tienen validez general, pues fueron alcanzadas por medio de la comprobación de hipótesis. En particular, la arqueología, la antropología biológica y la primatología se consideran parte de la antropología científica. Por otra parte, quienes practican la antropología interpretativa, que se apoya en la tradición filosófica hermenéutica, ven a nuestra disciplina como parte de las humanidades. Existe también un gran contingente de antropólogas y antropólogos que ven a la antropología como una disciplina que usa métodos tanto científicos como humanísticos. En realidad, es necesario recordar que tanto los métodos nomotéticos ligados al diseño y comprobación de hipótesis, como los métodos hermenéuticos ligados al trabajo de interpretación de datos, descienden de la tradición científica de los siglos XVI y XVII, cuando ambas formas de investigación se consideraban parte de la filosofía.
Los debates acérrimos sobre si los fenómenos percibidos deben ser obtenidos a través de los sentidos para luego ser procesados por la mente, o si es necesario alertar a la mente para que capte los fenómenos percibidos desde distintos ángulos, han caracterizado a la filosofía y a las organizaciones científicas ya por varios siglos, y la definición de ciencia ha sido disputada por ambos enfoques. Una de las controversias más famosas fue la protagonizada por Gottfried Leibniz e Isaac Newton en el siglo XVI. Leibniz pensaba que los principios de la razón primero tenían que ser establecidos y luego ser corroborados con datos obtenidos de la realidad, mientras Newton pensaba que primero había que observar la realidad para luego derivar principios universales.
Ambos filósofos nos legaron importantes teorías sin las cuales ni la ciencia ni las humanidades, tal como las conocemos ahora, serían posibles. Mientras Newton es recordado por importantes leyes físicas relacionadas con la gravedad, Leibniz es recordado principalmente por su invención del sistema binario y el cifrado digital (que literalmente realizaba con los dedos), que hoy está en la base de toda la tecnología digital relacionada con las computadoras.
En efecto, no sólo nuestra disciplina se encuentra constantemente dentro de este debate: Vemos una división similar actual entre quienes se dedican a la física del mundo observable, y consideran que los fenómenos físicos son independientes de quien los observa, y quienes se dedican a la física cuántica, y consideran que quien observa necesariamente modifica el comportamiento de lo observado.
El Consejo Ejecutivo de la AAA, del que actualmente soy parte (2010-2013), emitió finalmente un comunicado de prensa explicando que la palabra "ciencia" regresará a todas las definiciones de la antropología maenjadas por la organización (ver http://www.aaanet.org/issues/press/AAA-Responds-to-Public-Controversy-Over-Science-in-Anthropology.cfm). La controversia, sin embargo, difícilmente se va a apagar porque, después de todo, la antropología fue considerada por quienes la fundaron y establecieron como la más científica de las disciplinas humanísticas, y la más humanista de las disciplinas científicas. Esto, me parece, muestra la vitalidad de nuestra disciplina, pues las ideas que no se confrontan se estancan, y las disciplinas en las que no hay debate son disciplinas muertas.
En realidad, la razón principal de la definición aceptada para acompañar el proyecto era la de subrayar el papel de la organización en la difusión y el debate públicos alrededor de nuestra disciplina. Sin embargo, tan pronto como el documento fue publicado en la página web de la AAA muchos/as miembros de organizaciones antropológicas comenzaron a protestar. En diarios, blogs, listas de correos y notas de correo, decenas de notas criticaron la definición de antropología, que se entendió como el triunfo de la antropología interpretativa en la AAA.
Desde hace casi un lustro, existe un debate que aflora de vez en cuando, sobre qué es la antropología: si es una ciencia y pertenece al campo general de las ciencias positivas, o si es parte de las humanidades. La antropología científica, dicen sus defensores, se apoya en el método científico y sus conclusiones tienen validez general, pues fueron alcanzadas por medio de la comprobación de hipótesis. En particular, la arqueología, la antropología biológica y la primatología se consideran parte de la antropología científica. Por otra parte, quienes practican la antropología interpretativa, que se apoya en la tradición filosófica hermenéutica, ven a nuestra disciplina como parte de las humanidades. Existe también un gran contingente de antropólogas y antropólogos que ven a la antropología como una disciplina que usa métodos tanto científicos como humanísticos. En realidad, es necesario recordar que tanto los métodos nomotéticos ligados al diseño y comprobación de hipótesis, como los métodos hermenéuticos ligados al trabajo de interpretación de datos, descienden de la tradición científica de los siglos XVI y XVII, cuando ambas formas de investigación se consideraban parte de la filosofía.
Los debates acérrimos sobre si los fenómenos percibidos deben ser obtenidos a través de los sentidos para luego ser procesados por la mente, o si es necesario alertar a la mente para que capte los fenómenos percibidos desde distintos ángulos, han caracterizado a la filosofía y a las organizaciones científicas ya por varios siglos, y la definición de ciencia ha sido disputada por ambos enfoques. Una de las controversias más famosas fue la protagonizada por Gottfried Leibniz e Isaac Newton en el siglo XVI. Leibniz pensaba que los principios de la razón primero tenían que ser establecidos y luego ser corroborados con datos obtenidos de la realidad, mientras Newton pensaba que primero había que observar la realidad para luego derivar principios universales.
Ambos filósofos nos legaron importantes teorías sin las cuales ni la ciencia ni las humanidades, tal como las conocemos ahora, serían posibles. Mientras Newton es recordado por importantes leyes físicas relacionadas con la gravedad, Leibniz es recordado principalmente por su invención del sistema binario y el cifrado digital (que literalmente realizaba con los dedos), que hoy está en la base de toda la tecnología digital relacionada con las computadoras.
En efecto, no sólo nuestra disciplina se encuentra constantemente dentro de este debate: Vemos una división similar actual entre quienes se dedican a la física del mundo observable, y consideran que los fenómenos físicos son independientes de quien los observa, y quienes se dedican a la física cuántica, y consideran que quien observa necesariamente modifica el comportamiento de lo observado.
El Consejo Ejecutivo de la AAA, del que actualmente soy parte (2010-2013), emitió finalmente un comunicado de prensa explicando que la palabra "ciencia" regresará a todas las definiciones de la antropología maenjadas por la organización (ver http://www.aaanet.org/issues/press/AAA-Responds-to-Public-Controversy-Over-Science-in-Anthropology.cfm). La controversia, sin embargo, difícilmente se va a apagar porque, después de todo, la antropología fue considerada por quienes la fundaron y establecieron como la más científica de las disciplinas humanísticas, y la más humanista de las disciplinas científicas. Esto, me parece, muestra la vitalidad de nuestra disciplina, pues las ideas que no se confrontan se estancan, y las disciplinas en las que no hay debate son disciplinas muertas.
lunes, 13 de diciembre de 2010
The American Anthropological Association Responds to the Public Controversy Over Science in Anthropology
Today's press release by the American Anthropological Association:
“What is anthropology?” can be found on the AAA website at http://www.aaanet.org/about/WhatisAnthropology.cfm
Some recent media coverage, including an article in the New York Times, has portrayed anthropology as divided between those who practice it as a science and those who do not, and has given the mistaken impression that the American Anthropological Association (AAA) Executive Board believes that science no longer has a place in anthropology. On the contrary, the Executive Board recognizes and endorses the crucial place of the scientific method in much anthropological research. To clarify its position the Executive Board is publicly releasing the document "What Is Anthropology?" that was, together with the new Long Range Plan, approved at the AAA’s annual meeting last month.
The “What Is Anthropology?” statement says, "to understand the full sweep and complexity of cultures across all of human history, anthropology draws and builds upon knowledge from the social and biological sciences as well as the humanities and physical sciences. A central concern of anthropologists is the application of knowledge to the solution of human problems." Anthropology is a holistic and expansive discipline that covers the full breadth of human history and culture. As such, it draws on the theories and methods of both the humanities and sciences. The AAA sees this pluralism as one of anthropology’s great strengths.
The “What Is Anthropology?” statement says, "to understand the full sweep and complexity of cultures across all of human history, anthropology draws and builds upon knowledge from the social and biological sciences as well as the humanities and physical sciences. A central concern of anthropologists is the application of knowledge to the solution of human problems." Anthropology is a holistic and expansive discipline that covers the full breadth of human history and culture. As such, it draws on the theories and methods of both the humanities and sciences. The AAA sees this pluralism as one of anthropology’s great strengths.
Changes to the AAA’s Long Range Plan have been taken out of context and blown out of proportion in recent media coverage. In approving the changes, it was never the Board’s intention to signal a break with the scientific foundations of anthropology – as the “What is Anthropology?” document approved at the same meeting demonstrates. Further, the long range plan constitutes a planning document which is pending comments from the AAA membership before it is finalized.
Anthropologists have made some of their most powerful contributions to the public understanding of humankind when scientific and humanistic perspectives are fused. A case in point in the AAA’s $4.5 million exhibit, “RACE: Are We So Different?” The exhibit, and its associated website at www.understandingRACE.org, was developed by a team of anthropologists drawing on knowledge from the social and biological sciences and humanities. Science lays bare popular myths that races are distinct biological entities and that sickle cell, for example, is an African-American disease. Knowledge derived from the humanities helps to explain why “race” became such a powerful social concept despite its lack of scientific grounding. The widely acclaimed exhibit “shows the critical power of anthropology when its diverse traditions of knowledge are harnessed together,” said Leith Mullings, AAA’s President-Elect and the Chair of the newly constituted Long Range Planning Committee.
Anthropologists have made some of their most powerful contributions to the public understanding of humankind when scientific and humanistic perspectives are fused. A case in point in the AAA’s $4.5 million exhibit, “RACE: Are We So Different?” The exhibit, and its associated website at www.understandingRACE.org, was developed by a team of anthropologists drawing on knowledge from the social and biological sciences and humanities. Science lays bare popular myths that races are distinct biological entities and that sickle cell, for example, is an African-American disease. Knowledge derived from the humanities helps to explain why “race” became such a powerful social concept despite its lack of scientific grounding. The widely acclaimed exhibit “shows the critical power of anthropology when its diverse traditions of knowledge are harnessed together,” said Leith Mullings, AAA’s President-Elect and the Chair of the newly constituted Long Range Planning Committee.
“What is anthropology?” can be found on the AAA website at http://www.aaanet.org/about/WhatisAnthropology.cfm
viernes, 10 de diciembre de 2010
Actuando la teoría
![]() | |
| Tres estudiantes actúan conceptos de Judith Butler, en el auditorio de la Facultad de Antropología de la UADY. Diciembre 2010. |
Disfruté mucho de todas las presentaciones, y me dio mucho gusto ver que la teoría les ha servido para "pensar fuera del huacal", como decimos en Yucatán. En la foto vemos a tres estudiantes interpretando conceptos de El género en disputa y Cuerpos que importan, de Judith Butler. Otras y otros estudiantes interpretaron conceptos de Foucault, Baudrillard, Haraway, Spivak, y Deleuze y Guattari. Fue realmente una mañana divertida y además muy interesante. Nos reímos mucho y me parece que fue una magnífica propaganda para la teoría, sobre todo porque al terminar las presentaciones se me acercaron varios/as estudiantes para decirme que quisieran estudiar antropología de la música, y también hubo otras/os que, emocionados, me dijeron: "Doctora, yo también quiero aprender sobre la filosofía post-estructural".
Muchas gracias a las y los muchachos de estos cursos que acaban de terminar conmigo. Hicieron un trabajo magnífico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


