sábado, 2 de octubre de 2010

El lenguaje de la experiencia

Sarah y Antonia se encuentran, 2010

Por Anna Paini, Università di Verona

Dos mujeres, dos tejedoras, sienten curiosidad la una por la otra. La lengua materna de Antonia es el quechua. La lengua materna de Sarah es el navajo. Sarah, acostumbrada al telar vertical navajo, observa a Antonia, quien está tejiendo en su pequeño telar horizontal. Las dos están acostumbrada a telares que requieren solamente el uso sapiente de las manos. Son dos tejedoras que se encuentran y que logran comunicarse sin tener que recurrir al lenguaje verbal sino solamente al lenguaje de la experiencia y de la curiosidad.

La ocasión se les ofreció durante el congreso bienal Convergence, organizada por la Asociación de Tejedoras y Tejedores manuales de América (Handweavers Guild of America), que este año se llevó a cabo en Albuquerque en julio 2010. Fue grande la asistencia, pero se podían contar con los dedos de las manos a las mujeres indígenas presentes. Antonia vino al congreso para dar a conocer la actividad del Centro de textiles tradicionales de Cuzco (http://www.textilescusco.org/). Sarah está con Diné bí' Iína (Navajo Lifeways), una organización sin fines de lucro de la nación Navajo (http://www.navajolifeway.org/).

Las dos mujeres pasaron un rato una sentada junto a la otra en el suelo del escenario vacío. Sarah, sin embargo, no se quedó solamente mirando los gestos de Antonia, quien tejía una tela verdaderamente complicada, sino que le dio entender que quería ayudarle hilando. Era como si quisiera compartir ese momento de manera más intensa. Antonia le pasó lana y huso y Sarah puso manos a la obra. Los demás nos quedamos encantados por esta modalidad increíble de intercambio.

En cierto momento, Sarah restituyó con gran naturalidad la lana que había estado hilando, saludó a Antonia y se dirigió al puesto de la cooperativa de Cuzco para comprar un hueso como aquel que Antonia estaba utilizando para tejer. No obstante la filosofía de la tejedora navajo sea la de mantener viva y en alto la tradición textil local, Sarah, muy conocida por sus textiles, estuvo atraída por los implementos de tejer que se usan en otros contextos culturales. Los observaba, pedía explicaciones, los probaba ... los compró.

Sarah y Antonia probablemente se vuelvan a encontrar durante el Encuentro de tejedoras de las Américas, que tendrá lugar del cinco al ocho de noviembre en Urubamba, en el centro de textiles tradicionales de Cuzco.

Texto y fotos: Anna Paini
Traducción y composición fotográfica: Gabriela Vargas-Cetina.