miércoles, 27 de enero de 2010

Un número especial de la revista 'Regiones' sobre danza


El día de ayer apareció el número 40 de Regiones, Suplemento de antropología, una revista bimestral publicada desde 2004 por un grupo de egresados de la licenciatura en antropología de la Universidad del Estado de Morelos reunidos en la organización Colectivo Antropólogos en fuga y compañía.  


La intención de este colectivo es la de producir una publicación que, como su Coordinadora General Livia Roxana González Ángeles me ha explicado, acerque al público en general a las ciencias sociales, y en particular a la antropología.  Por esto, la revista se publica como un suplemento bimestral del periódico El Regional del Sur.  Los números de Regiones son monotemáticos, y cada uno incluye un editorial, una sección de artículos y reseñas, y una sección que se llama "Diario de campo" en la que aparecen avisos de eventos relacionados con la antropología.  La revista publica ilustraciones, muchas veces excelentes, que incluyen bosquejos, dibujos y fotos.

Esta vez, el número está dedicado a la danza.  Para leerlo es necesario hacer click en la foto de la portada y acceder al archivo en pdf.  En este número las fotografías son excelentes, y los textos se mantienen fieles a la vocación de la revista de ser para un público amplio pero con información académicamente relevante.  Los artículos comprenden dos textos generales, uno de Adriana Guzmán sobre la danza como "quéhacer del cuerpo" y otro, de Amanda de la Garza Mata, sobre la danza contemporánea característica de los teatros urbanos.  Luego siguen dos artículos etnográficos.  El primero, de Alfonso Castellanos, describe las diferencias entre los contextos tanto rurales como urbanos y comerciales en los que se lleva a cabo la danza relacionada con lo que parece ser un complejo ceremonial o algún tipo de ocasión ritual o festiva, llamada dundumba, en Guinea.  El segundo artículo etnográfico, de Cynthia Jeannette Pérez Antúnez, describe el 'estilo tribal' de la danza del vientre, que se practica en los Estados Unidos y México, y que se caracteriza por incluir a mujeres de cualquier tipo de cuerpo que quieran bailar ese tipo de danza.  El último artículo, de Josué Fragoso, es un ensayo reflexivo más bien literario y evocativo, que parece reflejar las ideas del autor sobre la danza.

Es alentador ver este tipo de esfuerzos para acercar la antropología al público en general, y también es alentador ver crecer el interés antropológico por la danza, que es, como dice Adriana Guzmán en el primer artículo, un tema todavía poco explorado en la antropología mexicana.

martes, 19 de enero de 2010

La antropología en el siglo XXI


Paul Rabinow, en un libro reciente, (Marking Time: On the Anthropology of the Contemporary, Princeton University 2008) dice que la antropología tiene que adecuarse a los tiempos que corren.  Él propone tanto un nuevo enfoque, que sería el de la antropología de lo contemporáneo (definido como el lugar entre el pasado reciente y el futuro próximo), como una revisión de los presupuestos metodológicos de nuestra disciplina.

En efecto, cada vez se hace más difícil pensar en un investigador o investigadora que va al campo solo, pasa un año entero en un lugar en el que nunca ha estado, trata de estar presente en todos los lugares y momentos importantes y de entender todo lo que está sucediendo.  Como el mismo Rabinow propuso en un libro anterior (Anthropos Today.  Reflections on Modern Equipment.  Princeton University Press 2003), ya no es posible pensar que vamos a estudiar un 'ethnos' sino un tema en un lugar y un tiempo dados.

Tres, me parece, son las características emergentes de la antropología en este siglo, que pienso se consolidarán cada vez más con el paso de los años:

1. El trabajo en equipo.  A diferencia de la mayor parte de mis colegas, yo he tenido la fortuna de haber sido parte de equipos de investigación desde que comencé a estudiar antropología.  Esto parece haberme dado una ventaja ahora que es necesario pensar en términos de colectivos de investigación y producción académica.  El compartir lecturas, discutir observaciones y materiales, discutir perspectivas y teorías y compartir archivos crea una riqueza de posibilidades, y favorece no sólo la multi-situalidad del trabajo simultáneo, sino también la diversidad de perspectivas sobre lugares y temas comunes.  George Marcus ha estado señalando desde hace varios años la necesidad de extender el trabajo en equipo hacia afuera de los equipos de trabajo directamente de investigación, para abarcar a otros grupos, incluyendo aquéllos que quedan fuera de la antropología pero nos sumerjen en discusiones paralelas relevantes (Ver la introducción de Marcus en Para-Sites: A Case Book Against Cynical Reason.  University of Chicago Press, 2000).

2. El trabajo en computadora, tanto en aplicaciones para la producción de textos, tablas y diversos tipos de archivos, como para la consulta en línea, el trabajo en equipo a distancia y en general el uso constante de internet.  Cada vez más, las revistas académicas se encuentran en línea, en bases de datos digitalizadas, y muchos libros también están disponibles en la red.  Es importante conocer tanto las aplicaciones de uso personal como aquéllas que nos permiten trabajar en equipo; y

3. El acortamiento de los periodos de investigación directa.  Cada vez más, como Rabinow señala en Marking Time, es necesario producir reportes y publicaciones en tiempos más breves que antes.  Esto se debe a que la investigación social se está volviendo cada vez más inter-disciplinaria y a que la relevancia de nuestro trabajo se hace cada vez más limitada en el tiempo: lo que no se publica enseguida o más o menos enseguida se hace obsoleto rápidamente.

Estas son las premisas con las que he empezado un nuevo taller de investigación en 2010.  Una nueva antropología es necesaria para la década que pronto comenzará, y el siglo que iniciamos hace 9 años.

Una cuarta característica, que cada vez es más importante en mi propio trabajo pero no necesariamente en el de todos/as mis colegas, es lo que Rabinow ha llamado la 'adyacencia' en Marking Time: El hecho de que otras disciplinas y otras dimensiones de la realidad tienen una gran relevancia para nuestro propio trabajo, porque son adyacentes (es decir están junto a) éste.  Rabinow señala al periodismo como una de éstas adyacencias a la antropología.  En mi propio trabajo y en el de mis estudiantes las adyacencias y, por tanto, la necesidad de situar nuestro trabajo dentro de un contexto más amplio, incluyen a la literatura de ficción, el cine, el video, el internet y, en especial, la música.

domingo, 10 de enero de 2010

Nocturnos, de Kazuo Ishiguro


De todo lo que leí durante la última semana, lo mejor fue el libro Nocturnos.  Cinco historias de música y atardecer, de Kazuo Ishiguro (Nocturnes.  Five Stories of Music and Nightfall.  Knopf, 2009).  Éste es un libro delicioso, que leí de un día para otro porque no podía soltarlo.  Todos los capítulos, cada uno un cuento, tienen que ver con las dificultades de las relaciones humanas, incluyendo el amor romántico, y la música aparece como punto de partida o llegada, escenario o telón de fondo.

Siempre he pensado que para escribir buena antropología es necesario leer buena ficción.  Las novelas nos ayudan a desarrollar vocabulario relacionado con los temas sobre los que escribimos, a describir sucesos y emociones, así como a conocer cosas diferentes a las que ya conocemos.  Aunque Ishiguro es el autor de la novela que se convirtió en la excelente película Lo que queda del día, yo nunca lo había leído porque los temas sobre los que escribe generalmente quedan lejos de mis temas de interés.  Esta vez, sin embargo, se trata de un libro sobre música y músicos, y estos son temas sobre los que hago investigación.

El primer cuento, Meloso, está situado en Venecia, y narrado desde el punto de vista de un de músico que es parte de los grupos que tocan regularmente en la Plaza de San Marcos.  Una tarde encuentra entre el público a un cantante famoso.  El músico es originario de Europa oriental y creció durante el régimen socialista.  Su madre adoraba la música del cantante en cuestión y tenía, a pesar de todas las dificultades para conseguirlos, todos sus discos.  Así, el músico había crecido con la voz y la música de ese cantante, por lo que decide acercarse y saludarlo.  El cantante le pide al músico que le ayude esa noche a llevarle serenata a su esposa.  El cuento toca desde el racismo y la exclusión, hasta las diferencias culturales, el amor sentimental, el matrimonio y el amor por la música.

En la segunda historia, Llueva o salga el sol, un maestro de inglés que trabaja en España narra primero su amistad con una mujer con la que estudió la universidad y luego una visita a esta mujer y su esposo, quienes son sus mejores amigos, en Londres.  Este cuento está dedicado a explorar nociones de 'éxito' y 'fracaso', el amor y el matrimonio y, sobre todo, la amistad.  La música está presente en todos los momentos y situaciones, incluso en aquellos en los que el estéreo permanece apagado.

En el tercer cuento, Las colinas de Malvern, un músico que toca la guitarra acústica va al campo a vivir un tiempo en casa de su hermana y su cuñado, para tratar de componer nuevas canciones y pensar en su futuro.  Ahí conoce a dos músicos itinerantes y entabla con ellos conversaciones sobre la vida, el amor, la música y el paisaje.

En la cuarta historia, Nocturno, un saxofonista está encerrado en un cuarto de hotel recuperándose de una cirugía plástica.  Ahí conoce a una mujer famosa, quien es su vecina de cuarto, también en recuperación del mismo tipo de cirugía, y corre con ella varias aventuras.

El último cuento, Chelistas, es quizá el más lírico de todos, y está escrito en un estilo de realismo fantástico emparentado con los cuentos de Julio Cortázar y Jorge Borges.  Aquí un chelista, que está en una ciudad de Italia que también me recuerda a Venecia, conoce a una mujer que se presenta como virtuosa del chelo y le dice que le ayudará a mejorar su técnica.

Todos los cuentos tienen una cualidad mágica, y están escritos de forma muy elegante, con descripciones mínimas y una ambientación perfecta.  Algunas son muy cómicas, pero incluso en los momentos más cómicos los protagonistas aparecen como imbuidos de una dignidad particular y una gran devoción por la música.  Ciertamente para quienes hacemos antropológia de la música es una lectura imprescindible.