
En mis clases insisto todo el tiempo en la necesidad de ver la teoria y practica antropologicas en el contexto de los movimientos culturales mas amplios y de las corrientes de pensamiento que informan no solo a la academia sino tambien a las artes. Mucha de la antropologia contemporanea es dificil de entender fuera de su contexto historico, el cual incluye las noticias cotidianas, las novelas, las peliculas, la pintura, la musica y en general las maneras de pensar en todos los ambitos. Cada vez mas, tambien, se hace dificil pensar en la literatura de ficcion como alejada de los debates academicos y de los movimientos contemporaneos en otras esferas del arte. Este tipo de vinculos esta comenzando a ser un importante foco de atencion en la Facultad de Ciencias Antropologicas de la UADY, y el cuerpo academico Estudios sobre Representaciones Etnograficas y Culturales, del que soy parte, esta compuesto por dos especialistas en estudios literarios y tres en antropologia social.
Este mes de diciembre lei la novela Sirena Selena Vestida de Pena, de la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febre. Me interesó la novela a raiz de la visita de Santos Febre a nuestra Facultad, este año de 2008 (ver foto, Mayra Santos Febre al centro). Nuestra Facultad tiene un excelente programa de licenciatura en literatura latinoamericana, y Santos Febre fue una de las profesoras invitadas a conducir seminarios de verano en 2008. La escritora tiene un conocimiento muy amplio sobre la literatura del Caribe y sobre las discusiones teoricas actuales en la teoria literaria, y fue un verdadero placer asistir a su taller. Parte de la discusion en su seminario fue sobre el genero como categoria performativa y el lugar que la musica ocupa en su construccion. Se refirio al bolero como uno de los elementos mas importantes en la construccion de la identidad generica de miles de personas en America Latina. Puesto que yo estudio musica urbana y en particular trova, que fue la raiz historica del bolero latinoamericano, me intereso conocer su trabajo y en especial leer la novela que se estuvo discutiendo.
Esta corta pero multifacetica y compleja novela sigue dos historias de figuras mentoras y pupilos sobre 'hombres' y 'mujeres' con genitales masculinos que se relacionan sexualmente con hombres. La historia mas prominente es la de Martha Divine, desde cuya perspectiva y en cuya voz esta la mayor parte de la pequeña novela, y su pupilo Sirena Selena. Martha Divine es un drag queen dueño de un cabaret que presenta shows travestis en Puerto Rico. Sirena Selena es un muchacho con una voz privilegiada que canta boleros, al que Martha recoge de la calle y del que decide convertirse en representante artística. Una historia paralela semi-esbozada es la del par conformado por Migueles, un muchacho que trabaja en un hotel para hombres gay en Santo Domingo, y su protegido el pequeño Leocadio. Ambos viven en una casa en la que la dueña ha decidido albergar y hasta cierto punto hacer de madre de niños indigentes que de vez en cuando se prostituyen para sobrevivir.
Como en una pelicula de Robert Altman, las dos historias se tocan brevemente en algun momento. La historia principal, de Martha Divine y Sirena Selena, comienza cuando Martha decide llevar a Sirena a la Republica Dominicana para promoverla como bolerista. Mientras la descripcion del mundo desde el punto de vista de Martha Divine es melodramatica y caricaturesca, como de telenovela, los acontecimientos desde el punto de vista y en el entorno de Sirena Selena, que muchas veces son incluso los mismos, se dan en un universo de realismo magico-tragico que a veces deja a la o el lector maravillado con las dotes literarias de Santos Fevre.
La pareja Migueles-Leocadio, en cambio, aparece en un estilo de escritura mas cercano al neorrealismo italiano, de tal forma que estos carecteres cobran vida por si mismos y no como repeticion o mimesis de los acontecimientos vividos por Martha Divine y Sirena Selena. La constante alternancia de universos, de la caricatura al realismo magico y al neorrealismo, hace que la novela nunca pueda ser predecible y mantiene la tension de principio a fin.
La presencia teorica de Judith Butler se hace sentir sobre todo al final: somos quienes somos porque hemos aprendido a representar nuestra identidad, porque la hemos elegido y construido con cuidado, o porque hay algo en nuestra naturaleza que nos haga ser quienes somos y convertirnos en quienes nos convertimos? Me parecio que los capitulos finales se centran demasiado en la hipotesis butleriana de la performatividad identitaria. Quiza hubiera sido mejor, una vez planteadas las preguntas, dejar la respuesta abierta, de tal manera que cada lector o lectora pudiera llegar a su propia conclusion.