
Fui invitada a participar durante una semana en un simposio sobre las corporaciones, la vida cotidiana y la antropologia en el siglo XXI. El seminario tuvo lugar en Agosto en Santa Fe, Nuevo Mexico, en The School for Advanced Research (SAR), y fue co-patrocinado por SAR y por la Fundación Wenner-Gren para el apoyo a la antropología. Nuestro grupo consistía en antropólogos y antropólogas, así como personas que se dedican a los negocios, y miembros de ONGs. Durante una semana trabajamos y discutimos intensamente sobre las corporaciones multinacionales, las corporaciones más pequeñas, el lugar de los Estados Unidos en el espectro cultural del mundo corporativo, y las formas en las que las corporaciones influyen en todas las áreas de la vida en el mundo actual.
Mi participación se dirigía a pensar en el lugar de las cooperativas en el mundo contemporáneo en el que las corporaciones tienen tanto poder. Otros/as académicos/as presentaron trabajos sobre ONGs, sobre bancos y sobre el nuevo fenómeno de que algunas tribus están convirtiéndose sea en dueñas de grandes corporaciones (como en el caso de las y los indígenas Seminole de Florida, que compraron el Hard Rock Café en 2007), o en corporaciones ellas mismas (como en el caso de la nación Befoken de Sudáfrica, que es una compañía dueña de minas de platino).
Quizá las conclusiones más claras de esa semana de trabajo son que el universo corporativo es sumamente variado, que el Estado-nación puede todavía regular a las corporaciones en algunos aspectos (por ejemplo determinando qué les está permitido y qué no) y que diversos contextos organizacionales se configuran a partir de la presencia de corporaciones, cooperativas, ONGs, bancos, y grupos indígenas y en general nativos. Otra conclusión importante fue que la antropología es una de las pocas disciplinas que puede estudiar todos estos tipos de organizaciones y los conjuntos que estas forman desde el trabajo de campo y la visión de la cultura y su importancia en cualquier sistema organizacional.