sábado, 18 de mayo de 2013

Es la música socialmente relevante?

Recientemente tuvimos la evaluación de nuestra licenciatura por parte de una agencia independiente de acreditación.  Resulta que en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY estamos enseñando cosas demasiado avanzadas, como por ejemplo a HACER investigación; que supuestamente no tenemos el tipo de estudiantes que podría beneficiarse de nuestro programa; que enseñamos demasiada teoría y que nuestros temas de investigación son socialmente irrelevantes en el contexto yucateco.

Me pregunto por qué alguien puede pensar que la música, o la comida, o el racismo, o la filosofía sociológica, o la historia filosófica de la antropología, o las teorías sobre la alteridad, o la antropología visual o cualquier otra cosa en la que nuestro programa está a la vanguardia en la investigación antropológica, puede aparecer como socialmente irrelevante.  Puesto que lo que yo enseño se relaciona con el sonido y la música, así como con las organizaciones que existen alrededor de éstos, he comenzado a pensar que esa opinión tiene raíces históricas hondas, pero totalmente equivocadas.

Según una vieja manera de entender el marxismo, que era común en las ciencias sociales en México y en gran parte del mundo en los 1970s, lo único que importa es la economía, en términos de las relaciones sociales de producción y de la distribución de la riqueza social.  Todo lo demás fue considerado por esa vieja escuela marxista como parte de los 'epifenómenos', siguiendo a la escuela de la economía política, o 'la superestructura', siguiendo al marxismo estructural.  La 'economía', entendida como la extracción de plusvalía, era aquéllo que de verdad podía ser visto como 'socialmente relevante'.  Desde este punto de vista, la música, el baile y las demás cosas bellas de la vida no eran dignas de estudiarse.  Y quizá ni siquiera de hacerse.  El Maestro Federico Fellini se rebeló contra esta visión con su célebre película Ensayo de Orquesta (Fellini 1979).  La antropología, sin embargo, continuó documentando la importancia de la música, la danza, la fiesta, la embriaguez en grupo, las redes de intercambio y la comensalidad para la supervivencia de la gente más pobre y marginada (Lomniz 1974, Merriam 1964, Nettle 1976).

Luego vino el neoconservadurismo económico, en la forma de los programas 'de desarrollo' de los 1980s.  'Socialmente relevante' pasó a ser que gente en los países ricos, y las regiones ricas dentro de cada país pobre, le dijeran a las y los pobres lo que tenían qué hacer para convertirse en menos pobres.  En la antropología internacional esto fue caracterizado a principios de los 1990s por Mark Hobart y otros (1993), como "el crecimiento de la ignorancia": por medio de una verdadera "industria del desarrollo" la gente de las ciudades se trasladaba al campo y las regiones marginales a decir a la gente pobre que eran ignorantes y por eso eran pobres.  Los saberes locales eran despreciados como 'ignorancia' en favor de las especificaciones técnicas 'superiores' y conocimientos universitarios que la gente de las ciudades estaba segura de poseer y poder 'aplicar' en las más distintas regiones del planeta.  Este tipo de 'intervención' resultó desastrosa en todo el mundo, y particularmente en América Latina, India, la mayor parte de los desiertos del Medio Oriente, y África.  En la antropología, en particular, esto trajo como reacción el afortunado enfoque de "poner a la gente primero" (Cernea, ed. 1985), que quería decir comenzar por los saberes locales, identificar 'expertos/as' locales, y apoyar sus ideas.  Esto, las y los antropólogos explicaron, incluía necesariamente apoyar las producciones culturales 'tradicionales' y 'subalternas', incluyendo a la música, la comida y la fiesta (Lanternari 1976, Warman 1972).

Desgraciadamente, casi enseguida el neoliberalismo, que implicaba la implementación de los "programas de re-estructuración y flexibilización económica", surgidos de lo que ahora es conocido como "El Consenso de Washington", impusieron una nueva norma de lo que era "socialmente relevante": (1) "Adelgazar" el aparato de gobierno (léase "despedir a tantas personas como sea posible en las oficinas de gobierno"), (2) "flexibilizar la mano de obra" (léase "eliminar los beneficios del empleo permanente y sustituirlos con la incertidumbre de los contratos a tiempo corto y sin beneficios laborales"), (3) "liberar a la economía nacional de pesos anclantes' (léase "hacer desaparecer los programas de gobierno, incluyendo de energía, de salud, de seguros a la agricultura, de educación y de pensiones, que apoyan la economía de los hogares nacionales y sustituirlos con programas llevados a a cabo por empresas y por las llamadas ONGs que apoyaban los programas de "autogestión") y (4) "cultivar la iniciativa de las personas" (léase "hacer que cada quien se responsabilice de su propia salud, educación, re-educación continua, adaptación al mercado laboral y aceptación de los riesgos inherentes a su profesión en el mercado internacional de empleos y salarios; es decir, asumir la culpa de ser pobre sin protestar") (Arizpe et al. 1989).

Desde la antropología surgió la crítica feroz a este tipo de posiciones, pues más que 'reconvertir' a la gente en 'emprendedores' lo que se generaba era un empobrecimiento en el que se culpaba a la gente de no ser suficientemente 'flexible' (ver Vargas-Cetina y Ayora-Diaz, eds. 1999).  La música, que en muchas sociedades funciona como un bien común (Vargas Cetina 1998), cada vez se había ido convirtiendo más en un recurso controlado, sujeto a la propiedad individual y al poder de las corporaciones (Negus 1999), incluso cuando las y los usuarios se volcaron al internet para tratar de cambiar esa situación (Alderman 2002).

Actualmente, existen movimientos para liberar la música, que también son movimientos para liberar a nuestras sociedades de los profundos problemas en los que nos ha sumido el capitalismo neoliberal (Yúdice 2007).  Jacques Attali (1985[1977]) y Mark Mattern (1998) nos recuerdan que hay pocas cosas tan poderosas como el ruido, el sonido y la música en la transformación de las estructuras sociales.  Muy lejos de ser socialmente irrelevante, el sonido y la música hacen temblar regímenes políticos, subvierten el orden social y tienen que ser constantemente sujetos al control por quienes gobiernan.  De otra manera, se pone en riesgo el orden social entero, pues el sonido y la música tienen consigo el poder de la afectividad, de la liberación social, de la creación de cohesión y de la ruptura de las jerarquías.

Por otra parte, hacer investigación sólida no es algo que deba ser una prerrogativa de un número muy pequeño de especialistas.  Nuestras/os estudiantes de licenciatura están siendo capacitados para preguntarse cosas en forma metódica, plantear los senderos para ir a buscar las respuestas, recoger información y procesarla con cuidado y saludable escepticismo.  No podemos cambiar el mundo sin saber exáctamente cuáles son las circunstancias en las que las cosas están, y cuáles van a ser las implicaciones de cada una de nuestras acciones.  Es por medio de la investigación sólida, así como por medio del respeto a las manifestaciones culturales tanto nuestras que de las personas con las que hacemos investigación, que podemos saber hacia donde debemos de ir, cómo debemos de ir, por qué, y con quién.

Y la música siempre deberá estar ahí, con nosotros, como nuestro derecho y nuestro patrimonio, para acompañarnos a lo largo de todo el camino.  Independientemente de lo que diga cualquier agencia de evaluación educativa.

Referencias

  • Alderman, John (2002) Sonic Boom.  Napster, MP3 and The New Pioneers in Music.  New York: Basic Books.
  • Arizpe, Lourdes, Philip Ndegwa, Thorval Stoltenberg et al. (1989) Facing the Challenge: Structural Development and World Development. Roma: Society for International Development.
  • Attali, Jacques (1985[1977]) Noise.  The Political Economy of Music.  Minneapolis: University of Minnesota Press.
  • Cernea, Michael, ed. (1985). Putting People First. Sociological Variables in Rural Development. Washington D. C.: World Bank Books.
  • Fellini, Federico (1979) Ensayo de orquesta.  Roma: Daime Cinematografica S.p.A. e Rai - TV (Roma), Albatros Produktion G.M.B.H. (Monaco).
  • Hobart, Mark, ed. (1993) An Anthropological Critique of Development: The Growth of Ignorance.  London: Routledge.
  • Lanternari, Vittorio (1976) La grande festa.  Vita rituale e sistemi di produzione nelle societá tradizionali. Bari: Dedalo.
  • Lomnitz, Larissa Adler de (1974) Cómo sobreviven los marginados.  Ciudad de México: Siglo XXI.
  • Mattern, Mark (1998) Acting in Concert.  Music, Community and Political Action.  Newark: Rutgers University Press.  
  • Merriam, Alan (1964) The Anthropology of Music. Evanston, Ill.: Northwestern University Press.
  • Negus, Keith (1999) Music Genres and Corporate Cultures.  Londres y Nueva York: Routledge.
  • Nettle, Bruno (1976) Folk Music in the United States: An Introduction.  Michigan: Wayne State University Press.
  • Warman, Arturo (1972) La danza de Moros y Cristianos.  Ciudad de México: Secretaría de Educación Pública.
  • Vargas-Cetina, Gabriela y Steffan Igor Ayora Diaz, eds. (1999) The Anthropology of Flexible Accumulation.  A Special Issue of Urban Anthropology and World Economic Systems Vol. 28, No. 3/4 (FALL-WINTER, 1999).
  • Vargas Cetina, Gabriela (1998) "Música, lugar y espacio: La música como recurso colectivo en San Cristóbal de las Casas".  Alteridades 8(15):147-155.
  • Yúdice, George (2007) Nuevas Tecnologías, Música y Experiencia.  Barcelona: Gedisa. 

jueves, 25 de abril de 2013

"La maleta mexicana": Imbricación de múltiples historias



El día de ayer tuve la fortuna de ver el film "La maleta mexicana", de Trisha Ziff (212 Berlin, Alicorn Films, Mallerich Films, Paco Poch AV).  La película trata sobre una valija en la que se hallaban los negativos de 4500 fotografías de Robert Capa, Gerda Taro y David "Chim" Seymour, tomadas entre 1936 y 1939 durante la guerra civil española.  Benjamín Tarver, cineasta mexicano, recibió una bolsa que le dejó una tía moribunda, quien había sido amiga del General Francisco Javier Aguilar González.  Aguilar González había recibido los negativos en España, cuando él era el Embajador mexicano en ese país.  Tarver finalmente cedió los negativos al International Center of Photography, fundado por Cornell Capa para celebrar la vida de su hermano Robert, en 2007.  El film de Ziff es realmente conmovedor, y a través de las fotos, historias personales y entrevistas, toca tres temas principales: la guerra civil española y la gran desolación, muerte y desazón que dejó a la gente española; la actitud y generosidad ejemplar del gobierno y el pueblo de México, que acogieron a miles de personas exiliadas víctimas de esa guerra; y la necesidad de reconsiderar la historia de la fotografía y en particular las fotos atribuidas a Robert Capa.  Son al menos estas tres historias las que aparecen imbricadas en el film.

La guerra civil española y los intentos por recobrar la memoria histórica

Miles de personas en España salieron a pelear contra el fascismo, antes de la Segunda Guerra Mundial.  Cientos de idealistas de muchas nacionalidades también se sumaron al esfuerzo.  La guerra civil española parece haber sido la primera en Europa en la que la población civil se convirtió en blanco militar.  Las escenas que Capa, Taro y Seymour han dejado muestran escenas desgarradoras de niños, niñas, mujeres, hombres y personas ancianas que fueron torturadas y murieron en sus casas, en las calles y en los bosques.  Al finalizar la guerra, miles de refugiados trataron de abandonar España para no ser muertos por las fuerzas de Francisco Franco.  En Francia, nos cuentan sobrevivientes entrevistados en la película, fueron puestos en una especie de campo de concentración junto a una playa, sin comida ni agua, y fueron tratados como indeseables y como prisioneros.  Además de la gran desazón de haber perdido la guerra, y de haber perdido a sus seres queridos, los exiliados fueron prácticamente abandonados a su suerte, y decenas de ellos murieron de hambre, sed y frío.

Como la etnografía de España ha documentado (ver, por ejemplo, Gavin Smith (2009) "Formal Culture, Practical Sense and the Structures of Fear in Spain, Anthropologica 51: 279-288 en http://www.jstor.org/stable/25605484), la guerra civil española luego resultó en una gran "pérdida de memoria": las y los sobrevivientes no querían recordar las atrocidades vividas, y el hecho de que la guerra hubiera dejado tantas muertes.  En la película de Ziff, sin embargo, vemos a toda una nueva generación que está tratando de recuperar la memoria perdida, desenterrando a los muertos, buscando restos de todo tipo que les ayuden a reconstruir lo que pasó, cómo pasó y dónde.  Las fotografías tomadas durante la guerra civil española son un gran apoyo en este trabajo, como vemos en el documental.  En este sentido, las fotos de Capa, Taro y Seymour no son solamente obras valiosas de las historia de la fotografía, sino que se han convertido en documentos de memoria, que están ayudando a la nueva generación a reconstruir su pasado, el de sus familias, y el de dos generaciones enteras. Como dice uno de los jóvenes que aparece en la película, en la que un grupo de jóvenes está buscando a sus parientes en una fosa común: "Cada uno de los que están allá es un abuelo mío.  Todos son mis abuelos".

México y los españoles mexicanos

Cuando ya todo parecía perdido y miles de personas se preparaban para ser ejecutadas por el ejército franquista, el gobierno del General Lázaro Cárdenas lanzó una convocatoria: "Españoles, ustedes son bienvenidos en México".  Más de 20 mil personas fueron acogidas en México, con transporte y reubicación pagados, entre 1939 y 1942.  La gratitud de las y los exiliados entrevistados en el film es verdaderamente conmovedora.  También es conmovedora la aserción de uno de los entrevistados, que se quedó en Francia: Según él, a México emigraron las personas con estudios, las personas con recursos, gente que había estudiado; "españolitos de a pie como yo nunca tuvimos esa oportunidad".  Yo personalmente no dudo que haya habido gente de origen humilde que también llegó a México en ese entonces, pero es obvio que la gente con mejor preparación estaba más acostumbrada a llevar a cabo trámites y tratar con oficiales de migración; no es que México haya ejercido una política de discriminación en contra de algún sector social, sino que como Bordieu ya apuntaba en su libro "Distinción", quienes más capital cultural tienen pueden aprovechar mejor las oportunidades que vayan apareciendo.

En el documental la felicidad de haber sido acogidos, por parte de ancianos y ancianas, o de haber crecido o incluso nacido en México, por parte de las y los hijos de personas del exilio republicano es clara.  México, como explica el hijo de un exiliado, significó para ellos "la abundancia; todo".  No hay duda que las y los emigrados se convirtieron, igual que sus hijos e hijas, y actuales descendientes, en auténticos mexicanos.  Uno de los fotógrafos exiliados que aparece en el documental dice que nunca se debió haber dado "la maleta" de los negativos a una institución estadounidense, porque al haber llegado a México con las y los exiliados, le pertenece a México y a las familias de quienes llegaron en esos barcos que Lázaro Cardenas envió.  Dice que los poderes imperiales han saqueado al mundo para quedarse con su patrimonio, y que el que los rollos hayan ido a parar a una sociedad imperialista es similar a lo que ha pasado con los despojos que el personal de los museos metropolitanos han realizado alrededor del mundo.  Es difícil no estar de acuerdo con él, pero también es difícil no estar de acuerdo con Benjamín Tarver, quien consideraba que los negativos le pertenecían a la familia de Capa y a la fotografía mundial.  Cornell Capa invirtió mucho tiempo y recursos durante su vida para localizar "la maleta mexicana", y en el film se nos dice que antes de morir pudo ver las cajas de negativos.  Imaginar la alegría que sintió me hace sentir que hubiera sido robarle una grandísima ilusión el haber mantenido los negativos en México.  Seguramente fue esto lo que Tarver sintió, y por esto fue incapaz de quedarse con los negativos, o de exigir un precio monetario por ellos.

Capa y la fotografía mundial: cuestiones de autoría

Los negativos de "la maleta mexicana" no eran necesariamente inéditos.  Muchas de las fotos habían aparecido en revistas como Time Life, Match y Picture Post (ver "Expertos trabajan ya en la conservación de negativos de la "valija mexicana" en http://edant.revistaenie.clarin.com/notas/2008/02/06/01601693.html).  Sin embargo, el documental muestra cómo muchas de las fotografías que han sido atribuidas a Capa, porque parecen tener "su estilo", en realidad fueron tomadas por su pareja Gerda Taro.  En la película vemos a una experta en historia de la fotografía que nos explica que es frecuente que cuando hay una pareja, el hombre se vuelva prominente y las fotos que la mujer tomó se adscriban a la autoría de él, y "la maleta mexicana" pone en cuestión la autoría del conjunto de fotografías que hasta entonces habían sido adscritas a Robert Capa.  Gerda Taro murió en España, como una enfermera que la atendió nos cuenta, por estar "demasiado cerca" de la acción.  Murió, como Capa (quien murió en Vietnam también mientras tomaba fotos), por tomar fotografías de cerca, mientras la batalla estaba en su punto más álgido.  Un fotógrafo dice en el documental que va a ser imposible determinar quién tomó cuál foto, pues Capa y Taro no estaban pensando "en un estilo", sino que sólo estaban buscando maneras de tomar las mejores fotos, pero es indudable que la figura de Gerda Tardo ha cobrado una gran luz propia a partir del hallazgo de "la maleta mexicana", y, como una estudiosa apunta en el documental, en el futuro tendrá que ser reconocida mucho más de lo que lo había sido antes de que se encontraran los negativos, cuidadosamente clasificados, que no dejan duda de la autoría de esas fotografías.

Una figura que también ha cobrado nueva importancia a partir de la aparición de esos negativos ha sido Imre "Csiki" Weiss, quien revelaba las fotos que Robert Capa y otras y otros fotógrafos tomaban.  ¿Hasta dónde las fotos de Robert Capa, así como de Gerda Tardo y Chim Seymour son la creación de Csiki Weiss?  Esto es algo que el documental también nos deja pensando, pues el proceso de revelado es al menos tan importante como el proceso de tomar una foto.  Y aún más, ¿Hasta dónde Capa y demás personas que fotografiaron 'crearon' las fotos, y hasta dónde las creó el pueblo español que se levantó en armas contra el fascismo?  Estas interrogantes son una de las herencias maravillosas que este documental nos deja para pensar y para reflexionar sobre lo que en antropología consideramos como "nuestros datos": ¿De quién es la entrevista? ¿De quien entrevistó o de quien fue entrevistado/a? ¿Quién debe tener acceso a cuáles archivos y documentos? ¿Quién debería quedarse con estos negativos? ¿Los familiares de Capa (y no de Taro o de Seymour, por ejemplo) o las familias de quienes murieron en esta cruenta guerra?

De regreso a la antropologia

Es indudable que este documental debe ser visto por todas las personas que nos dedicamos a las ciencias sociales en sus versiones de documentación de lo cotidiano.  Las preguntas que el documental propone y las muchas que nos surgen de su exhibición (de gustarlo, diríamos en español yucateco) cuestionan de raíz muchas de las prácticas de documentación antropológica.  Pero no sólo: todas las disciplinas que se basan en la documentación de archivo y la documentación de fenómenos sociales están siendo aludidas por los cuestionamientos sobre las políticas de la representación que el documental, voluntaria o involuntariamente, nos plantea.  ¿De quién son los datos? ¿Cuál es el papel individual de quien documenta? ¿Es cada persona que documenta relativamente igual a todas las demás, al grado que podemos confundir la obra de uno (en este caso Robert Capa) con la obra de los demás? ¿Es quien documenta la o el dueño de los documentos, o son las personas cuyas vidas fueron documentadas quienes deberían reclamar esos documentos como propios?  El film no plantea respuestas.  Esto, considero, junto con la capacidad de emocionarnos y hacernos sentir que la historia debería ser nuestra,  en un sentido plural y no de propiedad privada egoísta, es su grandísima virtud.


lunes, 25 de marzo de 2013

Reseña del IV Congreso de Primavera de la Sociedad para la Antropologia de America Latina y del Caribe



Por Rodrigo Llanes (UADY / UAM, Mexico)
América Latina y el Caribe constituyen una de las regiones donde las transformaciones postnacionales de finales del siglo XX e inicios del XXI —desde la emergencia de identidades étnicas, regionales, religiosas, políticas, entre otras, hasta los proyectos de conformación de alianzas suprarregionales y organizaciones transnacionales de diversa índole— se están expresando de manera notable. En este contexto, la Sociedad de Antropología Latinoamericana y del Caribe llevó a cabo los pasados 20, 21 y 22 de marzo su IV Congreso de Primavera en la Universidad Autónoma de Yucatán en la ciudad de Mérida, Yucatán. En el congreso se presentaron cerca de cuarenta ponencias, de antropólogas y antropólogos provenientes de universidades de distintos países dentro y fuera de América Latina y el Caribe, pero todos especializados en fenómenos relacionados con dicha región. Si bien las temáticas y perspectivas del congreso fueron por lo demás diversas, en lo que sigue quiero señalar algunas de las líneas temáticas y problemáticas que fueron comunes en el evento.

Procesos transnacionales y cruces de fronteras. América Latina y el Caribe no se pueden entender haciendo referencia únicamente a marcos nacionales. Los trabajos presentados en el congreso tuvieron la gran virtud de tomar como unidades de análisis fenómenos de carácter transnacional, enfatizando los procesos de interconexión entre diversas escalas a partir del cruce de fronteras por parte de personas, mercancías y diversos tipos de ensamblajes socioculturales. Así, por ejemplo, se presentaron resultados sobre investigaciones acerca de cadenas de mercancías entre China y México y Paraguay y cómo se constituyen mercados informales y procesos globales no hegemónicos (J.C. Aguiar); sobre la relación entre las transformaciones de las instituciones de educación superior y los procesos de movilidad de estudiantes y cómo se gestan nuevos paisajes y formas de “comunidad” (F. Fernández Repetto); sobre la ayuda humanitaria por parte de Cuba y Venezuela a Haití, la creciente inclusión de este país en el movimiento bolivariano y las tramas entre política, saber médico y el cuerpo (R. Gimbel); sobre cómo a partir del hip-hop dos países con relaciones particularmente especiales y tensas, como Cuba y Puerto Rico, se interconectan y gestan nuevos espacios culturales y políticos (M. Rivière).

Transformaciones económicas neoliberales y posneoliberales. Aquí cabe destacar la conferencia magistral en honor a Michael Kearney impartida por la Dra. Carmen Bueno de la Universidad Iberoamericana, experta en antropología de la globalización y de las organizaciones. La Dra. Bueno realizó un recorrido retrospectivo de su fecunda trayectoria antropológica, desde su investigación sobre un proyecto de producción industrial a nivel regional a finales de la década de 1970, hasta las nuevas formas virtuales de organización de la producción. Una constante en el trabajo de Carmen Bueno es su foco en las prácticas, experiencias y agencia de redes de actores, ya sean pequeños empresarios, trabajadores, freelancers, entre otros agentes que participan en los procesos de producción. En este orden de ideas, también cabe destacar la investigación de Lisa Breglia sobre las transformaciones de la industria petrolera en México (particularmente sus procesos de liberalización y de privatización), así como las respuestas de movimientos que defienden el petróleo como patrimonio nacional. En una línea semejante, Dominic Boyer y Cymene Howe presentaron un trabajo sobre la energía eólica en Oaxaca y los conflictos que se gestan en torno a ella entre las empresas transnacionales, el gobierno nacional y estatal y las luchas de resistencia de las poblaciones locales.

Transformaciones postnacionales del Estado. Uno de los fenómenos en América Latina que más ha llamado la atención a académicos, periodistas, movimientos, entre otros, son las transformaciones de los estados nación de la región, particularmente, los de aquellos que han experimentado con proyectos postneoliberales (aunque no precisamente postcapitalistas). Los trabajos presentados en el congreso analizaron fenómenos conflictivos y contradictorios que no siempre son discutidos en medios más amplios. Por ejemplo, sobre Bolivia, se analizaron las tensiones entre distintas concepciones sobre indigeneidad en el país (A. Canessa); sobre las relaciones conflictivas entre lo nacional y lo regional a partir del proyecto de un laboratorio de anti-veneno para serpientes en el Altiplano (K. Centellas); sobre las contradicciones en torno a los aspectos discursivos sobre el Buen Vivir y el carácter normativo occidental en la práctica de las leyes, instituciones y procedimientos administrativos (T. Reu). Los conflictos entre los proyectos nacionales y regionales o locales también fueron estudiados en los casos de la cocina yucateca y su relación con los proyectos de patrimonialización de la comida mexicana (I. Ayora Diaz), así como en la relación entre los intentos de crear una imagen nacional en Brasil a partir de la comida (en vísperas del mundial de futbol en el 2014) y las formas de identidad regional en el país (J. Fajans).

Medios y tecnologías de comunicación e información. Los medios y tecnologías digitales de información y comunicación no solamente formaron parte de los objetos de estudio de los trabajos presentados en el congreso, sino que también fueron elementos metodológicos clave. Uno de los temas más sensibles fue el de la guerra contra el narcotráfico en México, sobre la que se analizaron sus representaciones en diversos medios de comunicación, por ejemplo, cómo los medios estadunidenses representan el problema como uno fundamentalmente mexicano y no como producto de las relaciones entre México y los Estados Unidos (B. Feinberg y F. Hall). También se analizaron las representaciones mediáticas sobre las poblaciones indígenas amazónicas y del Cauca, así como las posibilidades metodológicas de la antropología visual con respecto a dichos problemas (S. Silverstein, A. Zellers). Del mismo modo, se presentaron investigaciones sobre la forma en que música considerada “tradicional” y constitutiva de identidades locales y regionales se encuentran en procesos de conservación y de cambio a partir del uso de tecnologías digitales (P. Faudree, G. Vargas-Cetina)

Como se podrá advertir, todos los ejes temáticos anteriores se encuentran estrechamente relacionados, pues no se pueden entender los fenómenos transnacionales y de cruces de fronteras sin las transformaciones neoliberales en la economía y en los estados nación y sin los usos y prácticas relacionadas con los medios y tecnologías de información y comunicación. Asimismo, los temas mencionados no agotan la diversidad de los trabajos presentados en el congreso (los temas de seguridad y violencia, así como los de identidad étnica, fueron también notables). Y si bien la casi totalidad de los trabajos presentados provinieron de la antropología sociocultural, también se expusieron resultados de investigación desde la antropología biológica (sobre la herencia genética de las poblaciones nativas en el Caribe anglófono; J.B. Torres), y desde los estudios literarios (sobre la construcción de una identidad nacional en la literatura de viaje del escritor yucateco Justo Sierra O’Reilly a mediados del siglo XIX).

Si bien se han escrito muchas páginas contando grandes relatos sobre todos los procesos postnacionales mencionados arriba, los trabajos presentados en el congreso nos muestran, de manera vívida, la operación en la práctica de los grandes procesos de cambio, las perspectivas de los actores involucrados, las dislocaciones, contradicciones, tensiones y conflictos entre distintas formas de ver y de actuar en América Latina y el Caribe, así como los sueños y esperanzas concretos en esta región en notable proceso de transformación. Por último, felicito a todos los organizadores y los entusiastas voluntarios que hicieron posible este congreso.

lunes, 18 de marzo de 2013

El Cuarto Congreso de Primavera de la Sociedad de Antropología de América Latina y El Caribe


Los días miércoles, jueves y viernes que vienen tendremos en el Centro Cultural de la UADY el Cuarto Congreso de Primavera de la Sociedad de Antropología de América Latina y el Caribe (SLACA).  Esta es una asociación que fue fundada en 1969 en la Asociación Americana de Antropología (AAA) y que reúne a antropólogos y antropólogas de todo el mundo que trabajan en América Latina, en el Caribe, o con grupos provenientes de estas zonas.

Ésta es la primera vez que SLACA tiene un congreso de primavera sin apoyarse en otras organizaciones; hasta ahora generalmente nos reuníamos en el marco más amplio del congreso de la Sociedad de Antropología Aplicada (SfAA), una sociedad independiente a la AAA que fue fundada en 1941 por un grupo de antropólogos y antropólogas provenientes principalmente de los Estados Unidos y México.  Puesto que la conexión mexicana siempre ha estado presente en la SfAA, hasta 2012 habíamos considerado a esa asociación como un buen marco para nuestros congresos, y esa vinculación nos daba la oportunidad de mostrar el lado más aplicado de SLACA.  La Conferencia Magistral Michael Kearney fue creada en el marco de esa colaboración con la SfAA, para honrar la memoria de Michael Kearny, quien durante su Presidencia de SLACA y en realidad durante toda su vida trató de fomentar la cooperación entre las y los antropólogos de los Estados Unidos y de América Latina.

Esta vez, sin embargo, SLACA ha tomado un rumbo diferente, pues la idea es que los congresos de primavera de SLACA se realicen también en países de América Latina y el Caribe, y que esta asociación sea realmente más latinoamericanizada y caribizada; es decir, que la membresía proveniente de América Latina y el Caribe crezca, y podamos tener una presencia mayor dentro del conjunto de la AAA.  Puesto que la AAA se ha convertido en una verdadera asociación internacional, nos parece que éste es un buen camino para que los intereses de la antropología que se hace en instituciones latinoamericanas y del caribe esté mejor representada en las discusiones antropológicas internacionales. También, este congreso marca una nueva periodicidad, pues de ahora en adelante el congreso de primavera de SLACA será cada dos años, cuando antes era un congreso anual.

Para inaugurar esta nueva etapa de SLACA, Steffan Igor Ayora Diaz, actual Presidente de SLACA, consideró que la Universidad Autónoma de Yucatán sería el marco perfecto.  Además de Ayora Diaz, dos profesores de la UADY (Francisco Fernández Repetto y yo) estamos en el comité organizador.  Así mismo, otros dos docentes de la UADY, Rodrigo Llanes y Eugenia Iturriaga, presentarán su trabajo durante el congreso.  El programa incluye 40 ponencias, y el tema general es el de las transformaciones post-coloniales actuales en Latinoamérica y el Caribe.

La conferencia magistral, Michael Kearny Keynote Lecture in Responsible Anthropology, estará a cargo de la Dra. Carmen Bueno Castellanos, de la Universidad Iberoamericana.  La Dra. Bueno Castellanos es una de las antropólogas más distinguidas en el campo de la antropología de la globalización, y ha formado a decenas de profesionales de la antropología, quienes hoy se desempeñan como docentes en universidades e institutos de México y de otros países.

Esperamos que las y los estudiantes de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY y estudiantes de otras universidades locales asistan como oyentes a este congreso.  Uno de nuestros propósitos principales al organizarlo fue poner al alcance de las y los estudiantes locales uno de los eventos periódicos más importantes en la antropología internacional.

domingo, 13 de enero de 2013

Antropologia del sonido


¿Cómo suena la ciudad? ¿Cómo suenan los ambientes? ¿Cómo influye el sonido en lo que pensamos, lo que somos, lo que hacemos, lo que nos proponemos?

En 2011 y 2012 fui estudiante otra vez.  Además de estudiar un postgrado en administración de plataformas virtuales para la educación, que me llevó poco más de un año, de 2011 a 2012, y del que me gradué en mayo de 2012, también estudié un curso sobre audio digital en la licenciatura en comunicación social de la Facultad de Ciencias Antropológicas, de septiembre a diciembre de 2012.  En 2013 estoy aplicando todas estas cosas nuevas que aprendí, en un curso sobre sonido y cultura que estoy enseñando en la licenciatura en antropología social, pero que es abierto a estudiantes de otras licenciaturas de la Universidad Autonoma de Yucatan, y a estudiantes de intercambio (https://sites.google.com/site/representacionesculturales/vargas-cetina/sonido-y-cultura2013).  El curso es parte de mi proyecto a largo plazo de estudiar las maneras en las que el sonido influye en nuestras vidas y ritmos cotidianos.  Pienso comenzar averiguando cómo suena la vida cotidiana en distintos lugares de Mérida, para luego expandir la investigación hacia otras partes de Yucatán y del mundo.

He estado consiguiendo equipos y software, y estudiando, y me parece que enseñar este curso es un buen comienzo en lo que ahora veo como el nuevo rumbo de mi trabajo antropológico.  He visto que en el MIT, en Boston (http://ocw.mit.edu/courses/anthropology/21a-360j-the-anthropology-of-sound-spring-2008/index.htm); en St. Andrews University, en el Reino Unido (http://www.st-andrews.ac.uk/soundanth); en la Universidad de Nuevo México (http://coolstudios.com/576/pdf/anth_in_sound.pdf); en la Universidad Humboldt de Berlin (http://www.soundstudieslab.org/projects/anthropology-of-sound); en la Universidad de Texas (http://www.utexas.edu/cofa/music/erlmannseries/VEIT/The%20Anthropology%20of%20Sound.html);y en la Universidad de California - Berkeley (http://anthropology.berkeley.edu/content/anthropologies-sound-and-music) existen cursos de antropología del sonido.  Este curso viene a sumarse a este campo emergente.  Ya hemos tenido las dos primeras sesiones, y el entusiasmo de los y las estudiantes me anima a pensar que el tema es interesante no solamente para mí, y que tiene un buen futuro en nuestra Facultad.

Estoy contenta de poder aplicar de forma más o menos inmediata los conocimientos que obtuve en los últimos 24 meses, así como de usar los equipos que he estado consiguiendo, y de tener que imaginarme nuevos horizontes para la antropología social.  Estoy también muy contenta de que haya estudiantes que quieran acompañarme en el camino hacia todo un nuevo horizonte.  No sé exactamente hacia dónde llegaremos, pero la emoción de este camino nuevo bien vale la pena.

viernes, 9 de noviembre de 2012

El trabajo de campo: reporte del análisis de material

Cuando ya has terminado de hacer fichas, poner etiquetas a tu información, de hacer cuadros para relacionar lo que encontraste en distintos momentos de observación y entrevistas, ¿qué sigue?  Pues bien, ahora tienes que hacer un informe, sea que lo tengas que entregar a alguien o sea para que te sirva sólo a tí, sobre tu análisis de información.  Es importante que este reporte te sea útil para sentarte a escribir tu etnografía final, por lo que debe mostrar la forma en la que procesaste tu información, debe contener tus etiquetas y tablas y todos los análisis que hayas realizado de tu información de campo, incluyendo tus tablas y conclusiones sobre los textos, audio, fotos, impresos y cualquier otra cosa que hayas podido recolectar.  Mis estudiantes en el taller de investigación deben hacer el reporte siguiendo  este guión.  No es un guión obligatorio, pero he encontrado a través de los años que nos ha resultado útil tanto a mí, como a ellas y ellos.


REPORTE FINAL DE ANALISIS DE MATERIAL

1.     INTRODUCCION
a.     Qué estudiaste y en dónde
b.     Preguntas de investigación iniciales y finales (en general, si tus preguntas no cambiaron durante la investigación quiere decir que tuviste un problema de acoplamiento a la gente con la que trabajaste)
c.      Estructura del documento

2.     DESCRIPCION DEL LUGAR
a.     Descripción general del lugar en el que realizaste el trabajo (ciudad, pueblo, villa . . .);
b.     Número de habitantes y tipo de productos que ahí se elaboran o cultivan (un párrafo o dos)
c.      Gustos de la gente con respecto a productos importados y del lugar que se expresan específicamente en la actividad que estuviste estudiando
d.     Carreteras que comunican al lugar
e.     Cómo la gente se traslada de un lugar a otro
f.      Tecnología utilizada en las actividades que la gente local lleva a cabo, relacionadas con tu tema de investigación

3.     DESCRIPCION DEL TRABAJO DE CAMPO
a.     Cuánto tiempo estuviste trabajando en el campo
b.     Con quiénes te relacionaste
c.      Con quiénes tuviste relaciones más cercanas
d.     Qué hiciste para recolectar información (observación, acompañamiento a fiestas, entrevistas, participación en grupos, grabaciones y videos)

4.     CLASIFICACION DE LA INFORMACION ENCONTRADA (TRABAJO DE CLASIFICACION Y ANALISIS)
a.     Criterios que seguiste para organizar tu información
b.     Categorías que usaste para clasificar tu información y por qué
c.      Problemas que hayas tenido para entender o clasificar información

5.     CONCLUSIONES INICIALES


Espero que este guión pueda ser útil en su totalidad o en parte a otras y otros estudiantes e investigadores/as que se dedican a la investigación antropológica y necesitan organizar sus materiales de campo.  Lo comparto aquí por eso.

martes, 6 de noviembre de 2012

Huracán Sandy en Nueva York

Mi amiga y colega Eugenia Iturriaga, profesora de antropología social en nuestra Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad estuvo en Nueva York durante el huracán Sandy.  Le pedí que nos narrara su experiencia, y he aquí lo que escribió.


Huracán Sandy en Nueva York

Por Eugenia Iturriaga



Mi vuelo para iniciar el regreso a Mérida desde la ciudad de Nueva York estaba programado para el lunes 29 de octubre a las 7 de la mañana con destino a Cancún.  El domingo en la noche nos cancelaron el vuelo. Fue toda una odisea regresar a casa!! Lo logramos cinco días después, con una escala de 14 horas en la Ciudad de México y la perdida momentánea del equipaje. Vivir un huracán en NY fue toda una experiencia. El domingo en la tarde, un día antes de la entrada de Sandy, había poca gente en la calle, los empleados de los comercios cruzaban las ventanas con cinta canela y a las siete de la tarde se cerró el metro. Para entrar a los supermercados había colas enormes. Mi hermanita Mariana, joven defeña y estudiante de Columbia, nos preguntaba a Efrén (mi marido) y a mí (como si fuéramos grandes expertos en huracanes), si no debíamos formarnos y comparar provisiones. Le dijimos que no era necesario, que una vez que pasara Sandy toda esa gente se la pasaría comiendo latas por semanas y que al día siguiente el supermercado estaría abierto. Mariana vive en la parte alta de Manhattan y ahí no hay inundaciones. Lo peor que nos podía pasar era quedarnos sin electricidad. Lo que realmente me preocupaba era que pasaríamos encerrados en un pequeño estudio tres personas, donde palabras de Efrén: “lo único amplio en ese lugar era el criterio”.


Después de pensarlo un rato sí salimos corriendo… pero no al supermercado sino a la papelería, necesitábamos papel y acuarelas para que mi querido esposo dibujara y nosotras pudiéramos trabajar, si había luz o platicar a rienda suelta. La papelería ya había cerrado, en el súper no vendían papel, así que fuimos a la farmacia que  tiene un pasillo de papelería.  Encontramos el anaquel de las aguas vacío y sólo libretas rayas. Regresamos a casa resignadas; no habíamos contado con la creatividad de Efrén que ya había empezado a dibujar en una revista que Mariana tenía en su escritorio.


Al día siguiente las noticas eran desastrosas, Manhattan paralizado!!! Como todo, eso era relativo. De la calle 34 hacia Battery Park era un desastre, calles, comercios y varias estaciones de metro inundadas, coches bajo el agua, miles de personas sin luz, ni agua. Arriba de la calle 34 algunos arboles y muchas ramas caídas, arboles deshojados y mucha gente en la calle.  El supermercado de a la vuelta de la casa de Mariana nunca cerró, los comercios y los restaurantes el martes por la tarde ya estaban abiertos. En el otro lado de la ciudad el hospital de NYU tuvo que ser evacuado por falta de electricidad, pacientes graves movidos en ambulancias, mientras que el edificio vecino, un gran BANCO, nunca perdió la energía eléctrica (él si tenía planta). 600,000 mil personas en Manhattan no tenían luz, ni agua, eso automáticamente los convertía en damnificados pero sus problemas terminaran cuando regresé la energía eléctrica en 2, 8, 10 o 12 días máximo. 

Regresaran a sus casas secas, su ropa estará colgada y sus papeles tal y como los dejaron cuando se fueron de sus departamentos en el piso 8, 12, 25, 45 o 78. Muchos de estos 600,000 mil damnificados dejan de serlo en el segundo que regrese la luz a diferencia de los damnificados de Cuba donde volaron los techos y la gente perdió todas sus posesiones.